martes, 21 de julio de 2009

19. Niagara´s Falls.

Las Cataratas de Niágara representan la imagen más conocida de Canadá.La palabra Niágara quiere decir, para el indio que le puso nombre, "trueno de agua"... y vaya si truena ¡.




El rio Niágara hace de vaso conductor entre los grandes lagos (Erie y Ontario), y separa Canadá y EEUU, a ambos lados de la frontera nos encontramos con una ciudad del mismo nombre: Niagara´s Falls.


La ciudad en la parte canadiense tiene 80.000 habitantes y está concebida como un gran parque temático en torno a las cataratas. En mitad de una calle, como si fuera una casa más, te puedes encontrar el tren de la bruja; o en una plaza una lanzadera. También han hecho una torre tipo CN (mucho más baja, claro) como observatorio: ves las cataratas como si estuvieras en el mirador de las mismas, pero mucho más alto y pagando. Y para acceder al rio no hay manera de encontrar una verea sin pasar por taquilla.


El crucero por las cataratas es, entre todas las posibilidades de gastar dinero, la más interesante. Primero te dan un chubasquero azul que todo el mundo se pone enseguida para meterse en faena. El ejército de fumigadores toma posición en el barco. Primero las cataratas en el lado yanqui. Están chulas, pero no las disfrutas mucho porque a poca distancias ves el superchorro del lado canadiense y quieres llegar al lío lo antes posible. Y quieres llegar para que el barco se acerque tanto al chorro que todos los fumigadores azules quedan totalmente calados: la catarata provoca viento y lluvia pulverizada por el impacto del agua sobre el agua. Te encuentras como en una tormenta en mitad del mar a puntito de naufragar, pero los fumigadores reímos y gritamos, y sacamos nuestra cámara de foto para intentar captar una imagen imposible y la volvemos a guardar rápidamente totalmente mojada.



La siguiente superaventura en guirilandia consiste en ver las cataratas desde abajo. Para justificar el desembolso adicional nos visten de fumigadores amarillos. Se accede mediante un ascensor que baja a unos tuneles: unos te llevan a una plataforma a pie del chorro; otros terminan en un mirador de unos dos metros en el que ves, desde atrás, la cortina de agua.





Como la cortina de agua es tan densa no se aprecia absolutamente nada del exterior, por lo que quizá en vez de estar viendo las cataratas estás viendo el parabrisas de un autobús regado con varias mangueras. Pero en guirilandia no te puedes plantear estas cosas porque has pagado caro la superaventura. Y tiras fotos. Y te extasias mirando el chorro... aunque me hubiese divertido más estar en el lado opuesto, proyectando agua con una manguera a una pantalla de cristal viendo como los guiris hacían fotos con caras de pasmaos.



En Niagara Fall´s tienen otras muchas formas de sacar pasta, pero cada guiri según su bolsillo (y su sentido común) puede optar por la que mejor le parezca. Ciertos guiris, con generoso presupuesto y con muy escaso sentido común, se apuntaron a todo lo que los chinos ofrecían. Y no les dio tiempo a montarse en tos los cacharritos que habían pagado, y se la liaron a los chinos, y se montó una trifulca en el bus que bien pensé yo que los chinos nos iban a dar un último espectáculo de artes marciales en directo.





Ah, creo que no lo he dicho: las Cataratas son verdaderamente impresionantes. Cada diez años retroceden 30 cms debido a la erosión, así que no tardes mucho en venir, aunque...leyendo esto es como si hubieras estado, ¿a qué sí?

lunes, 20 de julio de 2009

18. Ontario: Mile îles et Ville de Toronto.

Es salir de Quebec y encontrarte banderas canadienses cada cuatro metros. Ontario se reafirma así ante sus vecinos del sur (EEUU) y del Este (Québec y su afán independentista).

Dejando atrás la Canadá francófona los carteles ya son en inglés. Llegamos a un paraje conocido como Thousand Islands: las mil islas, en mitad del rio Saint Lawrence (nótese el elegante cambio de registro idiomático para respetar la denominación del San Lorenzo, que en Quebec era Saint Laurence)...y antes de poder abrir la boca, los chinos ya te han montado en un barco.


El rio, a esta altura, hace de frontera natural con EEUU. Como es tan inmenso hay un montón de islas, de las cuales dos tercios corresponden a Canadá y 1/3 a EEUU. No os asustéis con el reparto: los yanquis se quedaron las más grandes. En general, son islotes pequeños, de propiedad privada, en algunos casos solo cabe la casa y si quieres tener un huerto tienes que pedirle un cacho a tu vecino de isla para que te deje plantar unos pimientos.






Las hay un poco más grande, como la de Celine Dion que tiene helipuerto pa chulearse de sus vecinos.
También puedes encontrarte viviendas en plan exin-castillo, muy sencillas, nada ostentosas ni horteras...y eso que en la foto no se aprecia todos los detalles de ornato del estilo "nuevo-rico".




En una isla nos encontramos con el puente internacional más chico del mundo, a los hijos del dueño les viene fenomenal: cuando quieren hacer botellón se van al lado de Canadá porque en USA tienes que tener 21 años para tomarte una caña; pero sí lo que te apetece es comprarte un revolver pues pasas el puente y lo pides con la wifi desde el cacho yanqui.



Y seis horas más de autopista y... TORONTO CITY.

Es la ciudad más grande de Canadá. Le quitaron la supremacía a Montreal cuando los quebequenses se pusieron tontitos con lo de la independencia y el tejido financiero y productivo se trasladó a Toronto. Es mundialmente conocida porque aquí juega José Manuel Calderón, el villanovense de los Raptors.

También es muy conocida porque mucha gente en España se pregunta qué es lo que se ve desde la torre más alta de Toronto. Pues aquí lo tenéis: "Torontontero" (dedicado a Dacal, y a todos los que me han contado el chiste en más de 12 ocasiones).





La torre en cuestión es la CN Tower, 550 metritos de altura y 12 grados de diferencia de temperatura entre el suelo y la cima. Tras dos horas de cola te meten en un ascensor que te sube "solo" a 360 metros en 56 vertiginosos segundos, y los oidos se te taponan.
Y llegas arriba y notas que la torre vibra, se mueve. Y se ven pequeñitos los rascacielos más bellos de norteamérica (eso dicen los torontanos de sus propios rascacielos). Y alucinas viendo que la vista se pierde en las aguas del Lago Ontario sin poder llegar a la otra orilla. Y descubres también que en algunas zonas el suelo es de metacrilato transparente, y constatas -una vez más- que los guiris carecemos de vergüenza y dignidad y, sin cortarnos, nos tiramos panza arriba para que nos hagan una foto donde se vea la calle. Jóvenes y ancianos, árabes y judíos, señoras repeinadas, africanos y chinos, grupos de amigos, familias enteras...todos por los suelos. Yo, por supuesto, también. Penoso.



Si quieres disfrutar de la CN Tower un poco más mira este video http://www.youtube.com/watch?v=V3tp9xTXkUk

17. "Cirque du Soleil" et Parcs Montréalais

Una de los mejores inventos de la ciudad en los últimos años, y, sin duda, el más rentable, es el Circo del Sol.


Supongo que ver el Circo del Sol en Montreal debe ser algo así como ver una corrida (de toros)en Las Ventas. He sobrevivido perfectamente sin ver una corrida (de toros), y podré soportar con entereza el que se hayan acabado las entradas baratas y sólo queden las de 160 dólares (supongo que incluye barra libre y cotillón). Así que os enseño lo único que veré yo: la carpa.

Bueno, yo he visto algo más: es pasar por un parque y encontrarte actuaciones de equilibristas, malabaristas y acróbatas por todos lados (en la foto el Parc Lafontaine). Quizá estén en proceso de selección en el Circo, o quizá estén allí todo el día esperando a que yo aparezca con la bici para hacer el numerito, no sé, lo cierto es que es bastante gratis.


















También vi en la Isla de Nôtre Dame el Campeonato Nacional de Natación. Entré a mear y acabé en tribuna, pero sin querer. La cara de "no-soy-consciente-de-lo-que-hago" abre muchas puertas. Nunca había estado en unos campeonatos de natación: vaya tostón. Y vaya mujeres recias ¡. Dejé la bici fuera, sin candado ni nada, sólo me quedé lo justo para oir por megafonía el ganador de nosécuántitos metros mariposa: David Bustamante, lo juro.




En mitad de la ciudad encontramos el Mont Royal, es un monte que hace las veces de parque urbano, o un parque que en realidad es una montaña repleta de bosque. Confieso que fui en bici pero el desnivel me pudo (y uno no está pa sufrimientos gratuitos) asi que volví a casa y pillé un bus. Desde Mont Royal la panorámica de la ciudad resulta inmejorable. Me dijeron que lo mejor era ver el atardecer, y así que allí me quedé recorriendo el bosque (en plan explorador intrépido y solitario) intentando fotografiar ardillas y muflones; están por todos lados: ardillas, muflones...y exploradores intrépidos y solitarios, ¡qué difícil sacar una foto sin tener 4 guiris detrás persiguiendo a un bicho ¡.
También fotografié el perro de una chica muy mona para hacerme el simpático. Y no voy a decir nada más para envolver a este blog en un halo de misterioso suspense.


viernes, 17 de julio de 2009

15. Quartier latin, Vieux Montréal.

De lo de la cena, y demás, de anoche no pienso decir ni mú. Pero antes de nada quiero haceros partícipes de un terrible suceso que me ha conmocionado esta mañana: se me han acabado los sobrecitos de Cola Cao. Dejémoslo ahí.

Ayer tocó lo nuevo, hoy lo antiguo. El barrio latino nace en el Port-Vieux, lugar donde los franceses construyeron los primeros edificios.


¿Alguien se hubiera atrevido a decir que la foto de la izquierda es Norteamérica? Si la respuesta es sí, cierra el blog para no oir más disparates. Si la respuesta es no, puedes seguir leyendo, eres de los míos.







Como de arte no tengo mucha idea, tú ves las fotos y yo escribo lo que me parezca, como siempre.







La iglesia de la derecha es la catedral: Nôtre Dame, cómo no. He ido dos veces porque me han dicho que por dentro parece una discoteca, pero siempre me la encuentro con sesión "house" o algo así y no he podido entrar.



En esta plaza también te puedes encontrar a gente pidiendo y buscando en las papeleras: sí, en Canadá. Son los indios.

Ni indios ni esquimales pagan impuestos porque estas son sus tierras y hay que mantenerlos, y los blancos (y los negros, y los chinos...) están un poco hasta las narices. Los esquimales están más integrados y cuando vienen a la ciudad tienen un INEM para ellos solitos y los colocan enseguida, pero los indios pasan de tó. Los mantienen en unas reservas donde no hacen ni el huevo. Y se aburren. Y se chutan en vena el conservante de la mayonesa de sobre (supongo que alguno habrá acabado la ESO pa saber aislar y obtener el conservante de la mayonesa, de sobre, claro). Y acaban pahí tos pillaos. Incluso han tenido que poner vigilantes en los McDonalds porque por lo visto su mayonesa era la más cotizada. Así me lo ha contado mi profe, así te lo cuento yo.


Lo de la izquierda es un castillo con facultades milagrosas en mis excursiones en bici: cuando ya te crees definitivamente perdido en la ciudad aparece el castillo por alguno de sus lados y te reubicas con excelentes posibilidades de llegar a casa. Más de una vez he temido acabar en Oklahoma, pero al final siempre aparece el Château.


No existe ningún edificio antiguo que tenga la suficiente relevancia para ser considerado un icono de la ciudad, pero su conjunto, el sabor europeo del barrio latino, y la animación de sus calles, convierten a Montreal en destino turístico de primer orden en América. También hay un buen puñao de europeos, y chinos ni te cuento (el segundo barrio chino más populoso de Norteamérica es el de Montreal).


Aunque este año dicen que la cosa, para el turismo, no pinta bien. Entre la crisis y el (mal) tiempo están los hoteles medio vacíos. Pero las calles, os aseguro, siempre están a rebosar, pa muestra un botón: los Mc Donalds están abierto las 24 horas... pero mejor no pasarse con la mayonesa.

14. Ville Olimpique / île de Sainte Hélène.

Querido diario... uf, qué ganas tenía de decir esto ¡

Hoy toca excursión por el Montreal más vanguardista. El Estadio Olímpico es conocido por su torre, "L´Observatoire", que es la torre inclinada más alta del mundo, y no digo yo que no, pero podrían añadir que es uno de los funiculares más caros del mundo.

Subir por un brazo de hormigón que parece que no puede aguantar todo el peso del mirador causa bastante vértigo (me gustaría poner que acojona, pero quizá no sea apropiado para esta Memoria tan académica).


Bajo la torre se encuentra el Biodóme (una especie de zoológico con distintos habitats). Si os fijáis en los autobuses podéis haceros una idea de la altura. Además, debido a la inclinación, se podría escupir a la gente sin temor a ser visto.


Montreal tiene un buen puñado de edificios de arquitectura cara que son bien chulos ( ¡ qué precisión en la terminología técnica ¡).



El Casino está en la isla de Sta Helena, en mitad del San Lorenzo, y si quedas con tres personas allí posiblemente recibirás un mensaje de cada una de ellas diciendo "je viens d´arriver, où etes vous" (dónde coños estáis que no os veo -traducción libre-), y acabarás yendo solito al "Hémisphère" que es el edificio que parece una jaula gigante con el Museo de Ciencias dentro, y allí te darás cuenta que los otros tampoco se habían encontrado entre ellos porque van apareciendo por separado.


Y no me da tiempo de llevaros a más sitio porque es jueves, y tengo cena de despedida con la gente de la Escuela, sí , de DESPEDIDA, algunos se van el sábado.

Y, aunque me queda una semana aquí, qué mal me acaba de sonar esa palabra.

jueves, 16 de julio de 2009

13. Language Studies Canada (LSC)

Así se llama mi Escuela. La Escuela imparte cursos de francés y de inglés. Te puedes encontrar cualquier nacionalidad y si quieres hablar español te vas a la puerta de salida que siempre hay alguno fumando.

Como cualquier guiri que se precie, tengo metido en el cuerpo el virus del buen rollito. El peor síntoma de la enfermedad es que todo se percibe con sonrisas, candidez y bondad (afortunadamente, este estado de gilipollez es pasajero). Así que lamento no poder despotricar de mis compas, como alguien sugirió.
La gran mayoría son menores de 25, pero también hay gente de mi edad, y mayores (es decir, al borde de la muerte natural según estadísticas de longevidad).

En mi clase estamos 12: un brasileño, dos alemanes, una mejicana, un neozelandés, dos chinas, un japonés, un suizo, el austriaco -casi de Almendralejo-, un pontevedrés, y un coriano. En la foto mis compas de mesa (querían salir en el blog),de izquierda a derecha: Marcio, Ciro y Max. El alemán -seguro que lo identificáis- es mi compa de tareas. Está en una casa con una familia y le echan de comer fatal, asi que yo le doy una chocolatina todas las mañanas y él comparte los libros conmigo y yo sólo llevo el boli (la raza aria no pasa por sus mejores momentos). Hoy se ha presentado en clase sin haber dormido y, aparte de la chololatina, le he tenido que comprar un café porque estaba sin dinero y con una resaca del copón. Cuando sea alguien importante (la criatura tiene 21 años, habla 4 idiomas y ha acabado la carrera de Relaciones Internacionales con el mejor expediente de su Universidad) espero ser recompensado...con un Consulado o algo así, no sé.

En la Escuela hay una cantina en la que hay restaurantes de comida rápida de distintas nacionalidades, tienen en común dos cosas: 1) en todos se come barato, 2) en todos se come fatal. Optar por comida local tampoco es aconsejable. La gastronomía no es el mejor reclamo para venir a Canadá: las verduras prácticamente crudas, demasiadas especias, mucha salsa rara, mucho picante...galipuches, en definitiva. No es extraño ver a la mayoría de europeos de la escuela optar, como mejor recurso, por una hamburguesa americana con su humilde ketchup y sus patatas fritas (quién me lo iba decir ¡).

Aunque la comida no sea reclamo, la hora de comer es lo más parecido a ir de cañas y hablar con gente de cualquier rincón de la tierra (y de la cantina). Para comer, de fijo tengo al austriaco, que es un crack haciendo el ganso, y a una suiza que todos los días come un plato de un país diferente para acabar diciendo: "mañana hamburguesa".

El austriaco y la suiza tienen un idioma común pero jamás dicen nada en alemán estando yo delante, hace un mes estuve en Cataluña y ....nada. El virus del buen-rollito acaba de bloquear mis recuerdos. Sorry.

martes, 14 de julio de 2009

12. Cadre de vie.

Esta gente está muy orgullosa de sus 40 grados bajo cero en invierno y a la mínima te lo sueltan, para explicarte, por ejemplo, que es superchungo entrar en una casa con metro y medio de nieve en la puerta, así que es muy típico en Canadá que la puerta principal de la casa no esté a ras de calle, sino que se accede por unas escaleras, como veis en la foto.


Durante el invierno la gente se refugia en la "ville souterraine" (ciudad subterránea) que no es más que una gigantesca galería comercial donde hay bares, cines, tiendas...y a la que se accede por las estaciones de metro. Y allí se pasan las tardes, esperando a que escampe.

En verano la ciudad es otra cosa, todo el mundo está en la calle y en cualquier parque hay gente tomando el sol: hay que amortizar como sea la toalla de playa. En algunos parques, para dar más aire playero, han echado arena y han puesto redes de voley, y así se piensan que están en Benalmádena.

Aunque este verano poco están disfrutando porque lo de que "llegó el verano" fue una falsa alarma y ya están planteandose si este año se van a saltar la estación (lo acaba de decir el hombre del tiempo de la televisión quebequés, y Gaëtan ha dicho "merde" varias veces, y yo he asentido con riguroso aplomo).


En el puerto fluvial han hecho terrazas de verano en plan discoteca-megapija, que están a rebosar durante todo el día (los dos días que ha hecho bueno). Y con esto, los más fantasiosos, piensan que están en Gandía.

Y también hay turistas. Éstos son introducidos en una especie de barco de tortura donde durante tres horas te dan vueltas por el rio, con música electrónica a 200 decibelios y bebiendo un potingue sin alcohol de color rosa o azul, a elegir. A mitad de trayecto, entre la corriente del rio y el subidón de azúcar del "ponche", ya estás preparado para vomitar, y si no lo haces es porque el ponche te ha costado lo suficientemente caro como para querer conservarlo en tus entrañas (la experiencia no es mía, me lo contó esta mañana, mientras comíamos, un compañero de clase austriaco -que más que austriaco parece de Almendralejo, y lo digo en sentido positivo-).
A pesar del clima (a todas luces, inapropiado para la vida humana) la calidad de vida es muy buena. Lo peor, por lo visto, la sanidad. Si te rompes un hueso, cuando te hacen la radiografía ya se ha soldado como le ha parecido y, con frecuencia, te lo tienes que romper otra vez para justificar la cita. Y si vas a urgencias te puedes dar con un canto en los dientes si te han atendido en menos de 4 horas, por lo que si estimas que puedes palmar durante ese tiempo es preferible que alguien te remate antes de subir a la ambulancia.
Afortunadamente no tengo fotos de los servicios médicos, ni las tendré.

lunes, 13 de julio de 2009

11. New York City.


Me fui de finde a Nueva York, porque sí. No está lejos Nueva York, si tenemos en cuenta la inmensidad de Canadá y EEUU.
En la Escuela me hablaron de unos chinos que hacían un viaje de dos días muy barato, me fui al barrio chino y encontré la agencia. Suerte que la china hablaba inglés, francés y chino. Lo malo es que hablaba los tres idiomas a la vez, así que se oían cosas como: "Chulun person it´s woyanliu ça bon very kuung ¡", pero como se reía mucho (quizá, de mí) pallá que me fui.


El viaje resultó mucho mejor que lo que su precio preveía: no viajé en un sórdido camión de inmigrantes y el hotel estaba más que aceptable.
Siete horas de viaje entre montañas y bosques interminables, y, de frente: Manhattan.

Lo malo de la droga de viajar es que cada vez es preciso mayor impacto para que te sientas asombrado; pues flipé con New York. La visión vertical entre sus calles, las vistas desde el Top on the Rock (mítico rascacielos desde cuya terraza está hecha la primera foto, con el Empire State al fondo), los lugares que reconoces sabiendo que antes nunca habías estado allí, la multitud de la quinta avenida, la frenética actividad en Central Park...casi todas las tiendas regentadas por chinos.

La Estatua de la Libertad era el fin del paseo por el Hudson, pero el viaje resultó ser mucho más. Recordé en el paseo en barco que estábamos en julio, y que en julio hace calor. Mucho. Vi como algunos chinos bebían cerveza en la parte interior del barco, pasando de tó, mientras los occidentales corríamos de proa a popa para captar el mejor encuadre para la foto, "algo está cambiando", pensé.


En definitiva, el viaje ha estado genial. Aunque a la vuelta, un turista chino sacó una peli de su maleta y el chófer la puso. Dos horas de peleas con huesos que, muy explicitamente, se rompían , cuellos partidos, espaldas quebradas...y todos los chinos (y chinas) del bus emocionadísimos. Pa echarse a temblar.
La inquietante reflexión final me hizo estremecer: "éstos" están a puntito de hacerse los dueños del mundo. Un poco de miedo sí que me da.














viernes, 10 de julio de 2009

10. La nuit..Festival International de Montréal.

El invierno dura seis meses. Me contaba un vecino esta mañana que durante los meses más fríos ponen una bandera roja encima de un montón de nieve para avisar a las quitanieves (que deben ser como tanques) que hay un coche bajo esa bandera. Si yo me viera en la circunstancia de saber dónde he aparcado mi coche para ponerle una banderita salvadora...no lo quiero ni pensar. Estos datos son importantes para comprender lo que ocurre en verano.


Y es que hibernan. Van haciendo hucha, y es llegar julio y todo el mundo se tira a la calle, sin distinciones de días de la semana.

Durante 20 días se celebra el Festival de Jazz de Montreal (considerado entre los mejorcito de Norteamérica), donde hay actuaciones diarias, a cualquier hora, de grupos de jazz, pop, rock, reggy, salsa, hip hop...son gente conocida a nivel norteamericano, pero es que a mí me sacan de Sabina y ya me pierdo, ah sí , una noche actuó Steve Wonder.

El festival se desarrolla en el centro de la ciudad, con varios escenarios. TODOS los días hay miles de personas en los conciertos, es la única zona de la ciudad donde se permite beber en la calle. Pero ya te digo yo que este festival es un poco rarito...por ningún lado huele a marihuana.
Las fotos son de diferentes escenarios muy próximos unos de otros, son del miércoles ( único día que llevé cámara), pero el ambiente no difiere mucho entre un sábado o un lunes...siempre está petao.

Siento defraudar a aquéllos que pensaban que mucho trote por el día pero seguro que por la noche un aburrimiento...pues ya ves.

Y sí, duele y desespera no ver a Camela en cartel, pero, pasada la frustración inicial, cada noche es un acontecimiento...sobre todo anoche, que me cerraron el metro, no encontré taxi, y tuve que volver andando.

Es viernes, dejo (con pena) la ciudad. Me voy de finde. Estaréis un par de días sin mis noticias, dedica el tiempo que me dedicas a limpiar los cristales de las ventanas o a cortarte las uñas, como tú lo veas.

À bientôt ¡¡













miércoles, 8 de julio de 2009

9. La Saint-Laurence



Y llegó el verano. Resulta que mi casa está al lado del rio San Lorenzo, un gran parque fluvial recorre toda la orilla; gente pescando, paseando, en bici, patinando, haciendo piragüa... me recuerda a mi casa en Europa (queda fino esto, eh?). La diferencia con el Jerte es que el San Lorenzo lleva un pelín más de agua.







Realmente lo que tengo delante de mi casa es una especie de canal (que surge y desemboca en el mismo río) para hacer un espacio de ocio. El río en sí es bestial, pasan barcos de gran tonelaje y no está para estas tonterías domingueras.

Y es que, tras el Amazonas, es el rio más caudaloso del mundo (ahí es ná ¡ ). Me he cogido la bici y he intentado llegar a las islas de Sainte Hélene y Notre Dame, lo he conseguido y (lo más difícil) he sabido volver a casa. He estado en la bici más de tres horas y me he quemao los brazos, el sol pega pero bien.





Sobrecoge la brutalidad de la fuerza del agua atravesando los puentes, me he quedado un buen rato como embobao (ahórrate el chiste evidente). En la foto final no estoy en la orilla, sino en mitad de otro puente y no recoge todo el ancho del río, no me cabía en el objetivo.

Lo malo de este rio es que está muy lejos del Segura, fliparían los murcianos con el peazo trasvase que se podría hacer ¡

8. Chutes de Montmorency (Cataratas de Mont...)







La primera impresión que tuve desde el avión al entrar en territorio canadiense es que estaba todo como encharcado. Nieve, ríos inmensos y lagos se distinguían perfectamente a 9000 metros.






Estas cataratas que veis en la foto superan en 30 metros de altura a las del Niágara, pero como no están en la frontera con EEUU son mucho menos conocidas. Si os fijais en el puente colgante que va por encima tendréis una idea más aproximada de sus dimensiones.


Los paisajes son espectaculares, pero, coño, es que no hay día que no llueva ¡ , una horita al menos. Esta tarde, pensando que no iba a llover, cogí la bici de Gaëtan y me fui al centro (esto lo hago como otros hacen rafting, es un chute de adrenalina ir con la bici entre rascacielos), en un momento se fue el sol ...tanto llovió que la visera de la gorra se acabó por doblar. Cómo iría que hasta la Policía Montada del Canadá (montada en bici, no más) me hizo un cacho en una parada de bus para que me refugiara. He llegado a casa hecho un pingajo, justo cuando ha dejado de llover. Dicen que a partir de mañana se normaliza el asunto y que empieza a hacer buen tiempo, que por lo visto es lo normal en julio. Así sea.

martes, 7 de julio de 2009

La penitence

Para vuestra tranquilidad, tanto momento gozoso también tiene un contrapunto: cinco horas diarias de clase. Mi primer día ha sido... inolvidable. Por si no te has dado cuenta, las entradas al blog que no están numeradas no forman parte del blog oficial que entregaré como Memoria. Esta no está numerada.

Nos metieron a 40 personas en una sala donde cabían 20 para hacernos una prueba de nivel y asignarnos un grupo. Una señora de voz chillona comenzó a darnos las explicaciones en inglés. Preguntó si alguien no entendía bien, una única mano se alzó entre las 40 cabezas, la mía. Me dijo que si había levantado la mano es que le había entendido, le dije que sí...total, nos habían dado una guía informativa. A partir de ahí, la señora con voz estridente y chillona se puso a mi lado y cada cierto tiempo se dirigía a mí en francés con un volumen que superaba con mucho lo necesario para los 30 cms que nos separaban. Me visualizaba dentro de una escena de los Morancos (a falta de más cultas referencias).

"Pobrecito, qué mal lo está pasando", pensaban mis compañeros. "Que no me dé la risa, qué no me dé la risa", pensaba yo. Una colombiana que estaba frente a mí captó la interpretación exacta de mis pensamientos y se tapó la boca mientras sus ojos empezaban a lagrimear por la risa contenida. En esos momentos yo ya sabía lo que iba a ocurrir: en la siguiente embestida de Miss Voz-de-pito estallé. A partir de ahí no sé muy bien qué pasó, afortunadamente todo el mundo se echó a reir (fui una liberación para el pueblo llano), la mujer me dijo algo que no llegué a comprender pero dije yes, oui, que sí, y que of course, y no se volvió a dirigir a mí. La risa floja no se me fue y tuve que pensar en aquélla vez que perdí 20 euros para ponerme bien triste y no volver a liarla. Después de eso me hicieron el examen de nivel, y me asignaron aula, primera clase oral: eso es divertido.

Un catedrático de Universidad de Poesía Contemporanea sería mi profe (me dieron ganas de preguntarle que qué hacía dando clases de verano, pero me callé), vestido de catedrático, claro; con su melenita bohemia, con sus tic, sus gafitas de pasta, su voz seria, sus gestos de haber leído demasiado... chungo. Solo 4 alumnos, justo los que yo hubiera rechazado de entre los 40 iniciales: serios, dignos, con cara de empollones, con pinta de aburridos...

En efecto, aburridos. Nos dieron una hoja con frases polémicas, uno escogía una frase y luego se supone que había un debate. La tolerancia religiosa, la clonación humana, el efecto invernadero, eso escogieron. Exponían sus ideas sin una sola mueca, sin un solo gesto, como palos tiesos. Yo seguí las reglas, mi tema también venía en la lista que nos dieron: "Afin de ne pas salir la cuvette les hommes devraient uriner assis" (para no ensuciar el wc los hombres deberían mear sentados), qué mal lo pasaron los pobres hablando de este tema sin un solo gesto, sin una sonrisa, sin una mueca... Lo de hoy era provisional, espero que mañana me pongan con la colombiana que me leyó el pensamiento.

7. Ville de Québec


Québec es la capital de la región del mismo nombre, es exclusivamente francófona, lástima que contraté una excursión exclusivamente anglófona (sin saberlo, claro). El casco antiguo, Patrimonio Universal, te recuerda a cualquier ciudad centroeuropea, solo que más nuevo, pues está bastante "maquillado"...de tan nuevo y tan pulido parece cartón-piedra, como un parque temático. Pero sí, es bien chula.

Además, aquí puedes coincidir en un restaurante con dos señoras de Llerena que se pondrán como locas por el encuentro extremeño.

Por lo visto aquí hace más frio que en Montreal y en Toronto y se ponen mu chulitos diciéndolo, es como si en Alcohólicos Anónimos apostaran por ver quién bebe más chupitos (qué didáctico). Por tanto frio, los franceses no le hacían mucho caso a este cacho del mundo y estaban más entusiasmados con sus territorios del Caribe, y los ingleses, siempre al quite, zurraron a los gabachos y se lo apropiaron. Si siguen hablando francés es porque no se permitían celebraciones católicas en inglés.

Y estos son muy católicos, tienen agua bendita en la Catedral en unos frasquitos muy apañaos. En cuanto los vi pensé, en plan aristocrático, en mi sobrinilla: no es del Jordán sino del San Lorenzo (que está menos visto), el cura va a flipar con el agua bendita canadiense, y si no se bautiza ya se la echaré yo por encima, que seguro que tiene poderes divinos para defenderla del frio -en plan pócima de Obelix- (no se me ocurre otra explicación para que en estas ciudades sobreviva la gente en invierno). Ah, y aprendan en el Vaticano (si acaso allí me leen): los frasquitos son gratis, con un cartelito que dice que cada uno aporte a la Iglesia lo que le dicte su corazón. Y mi corazón me dictó...sí, lo que estás pensando.




Ah, y estos pedazos de puentes que atraviesan el rio San Lorenzo también están en la ciudad, y de ellos no sé decir nada más, pero la foto me quedo chula, así que a exhibirla.




domingo, 5 de julio de 2009

6. Colocation

En Canadá, y en casi todos los paises desarrollados (de mente, digo), existe una forma de hacer turismo e inmersión cultural muy asequible. El invento tiene varias modalidades: a) propietarios que intercambian su casa por otra en otro país para disfrutar recíprocamente de alojamiento gratuito en las vacaciones; b) propietarios que se quieren ganar un dinero alojando a turistas (funciona como un piso compartido) o alquilan su casa en cuando marchan de vacaciones; c) y, por último, propietarios que ceden sus casas cuando quedan vacías a cambio únicamente de pequeños encargos: regar las macetas, atender a las mascotas, recoger el correo...

Yo estoy en la situación b). Mi "colocataire" (Gaëtan) conoce gente de otros lugares mientras se gana un dinerillo. Y yo, disfruto de una casa con todas las comodidades (incluido el uso de bicileta, libros, CD, ordenador, DVD...) ; tengo un "tutor" en cuestiones locales cotidianas (sacar dinero, ir a una farmacia, sitios de interés...), además habla por los codos -esto debería eximirme de las clases de francés-. Todo por menos de la mitad de lo que vale una habitación de un hotel (...y 25 días metido en una habitación, seguro que agota). Señores de la Junta que me han de aprobar la subvención: esto sí que es inmersión lingüística y cultural.






Un par de fotos de mi casa. El salón en una, en la otra el jardín visto desde mi habitación (el jardín está plagado de ardillas...si yo supiera hacer los tirachinas que me hacía mi abuelo ¡)






sábado, 4 de julio de 2009

Comentarios

Sois unos cuantos los que me habeis escrito diciendo que no podéis hacer comentarios al blog, acabo de configurar la entradas de comentarios y no sé si lo he arreglao. Probad si quereis.

viernes, 3 de julio de 2009

5. VILLE DE MONTRÉAL



La palabra "Montreal" es la versión arcaica, escrita de forma simplificada, de Mont-Royal, un monte localizado en la ciudad, en el centro de una isla entre el río Saint Laurence y la Riviere des Prairies. Es uno de los principales centros industriales, comerciales y culturales de América del Norte...y para más información formal acudid a una enciclopedia.

La ciudad es muy bonita, es cierto, pero hablaré de lo que no me gusta, que es más entretenido. Es cuadriculada, pillas una verea por un lado y te sales del pueblo por el otro. Las aceras están encementadas, sin baldosas ni adoquines, por lo que algunos barrios tienen un look tercer-mundo muy logrado, quizá sea porque en invierno se llega a los 40 bajo cero y deben explotar todas las tuberías y están hartitos de levantar baldosas (información no contrastada). En las guías de viaje aparece el metro de Montreal como un símbolo de modernidad... pues yo no he visto metro más cutre.

Las iglesias de época colonial se mezclan con los rascacielos, pero además, al laito al laito, creando un impacto visual que rompe el equilibrio (que esto, según quien lo diga, puede ser muy bueno o muy malo; y como lo digo yo, pues ni fu ni fa). Por cierto, esta tarde nos hemos colao en el rascacielos más alto, hemos subido a la terraza, donde al parecer hay un restaurante, y, casi sin dejarnos salir del ascensor, una chica nos ha "recomendado" que nos fuesemos a cambiar de ropa para poder entrar (y eso que yo iba superelegante con mis bermudas y con mi camiseta del insti...la culpa de Rocío, fijo).

4. Fiesta Nacional de Canadá...en Quebec

La región de Quebec no es Canadá, al menos para Gaëtan y para la población francófona de Montreal. El desfile fue pelín patético, por allí pasaban todas las casas "regionales" de la ciudad representando a las distintas nacionalidades que aquí conviven, pero sin orden ni concierto...ni público (Rocío y yo y unos cuantos turistas más). Podéis ver en la foto de la izquierda unas húngaras, el cuñao de una de ellas con la bandera, un niño en patinete, y la que echa de comer al oso yogui (en el centro). Abajo los únicos que parecían haber ensayado los tiempos y los espacios.





Lo más bonito fue un coche que pasó con una gran bandera de Quebec, arrastrando por el suelo la de Canadá. Aplaudimos como locos (eso de hacerse los oprimidos políticos mola) mientras agitábamos frenéticamente sendas banderas de Canadá que nos habían regalao (así no ofendíamos a nadie, o a todos, no sé).


...Y una cerveza 6 dólares (mínimo), y no hay quién los baje de la burra.

jueves, 2 de julio de 2009

3. Arrivée

¿Ves el 3 en el título? Eso quiere decir que antes hay un 2 que no has leido.


¿Sabéis que en todos los asientos de los aviones de Air France que cruzan el charco hay pantalla individual?. Como no sé jugar con la play me pasé el viaje jugando al comecocos. Por fin Montreal, tarde claro. Mi "colocataire" (así se llama el apaño de alojamiento que me he buscado para mi estancia) se había cansado de esperar. Así que a la búsqueda de Gaëtan (así se llama el muxaxo).

"Huele a gazpacho", fue lo primero que pensé al pisar Montreal. No soy yo de percepciones más elevadas, bien que lo siento. Y aparte de esa revelación místico-culinaria, pues sí: llegué. Tengo casa, y el quebequés parece majo, me esperaba con una botella de vino.

Y para aquéllos que me escriben al email diciendo que no saben ponerse como "seguidor" pues... ná, que bastante tenéis con lo vuestro.

2.AIR FRANCE




Tenía media horina pa cambiar de avión en París y el avión salió con retraso de Madrid. Le dije a la azafata...perdón, a la asistente de vuelo, que me pusiera al lado de la puerta de salida para no perder tiempo. Quizá porque me entendió que me tenían que trasplantar de urgencia un riñón (la conversación fue en francés) me sentó en primera clase. Me dieron crepes y jamón para desayunar, y, por el exceso irracional de consumo, todas las asistentas (de vuelo, claro) intuyeron que yo no era de los que viajaban en primera clase con regularidad. Aterrizó, salí corriendo por el aeropuerto, y a las 13:37 estaba en la puerta de embarque, que cerraba a las 13:35. Pero...mirá que suerte, el vuelo se retrasó una hora. Aunque esperar en ese aeropuerto-invernadero sin aire acondicionado iba a ser un suplicio. Lo fue. El vuelo salió con un retraso de 4 horas y con una señora grande y gorda (y mu negra) que me impedía el acceso al pasillo para estirar las piernas.