Te montas en el tren a las 8 de la tarde y en 20 minutos estás en Montecarlo. Como aún es de día puedes ver las estructuras gigantes que hacen de escenario: 7 torres de altura superior a edificios de 8 plantas. La que se va a liar, pensé. Y para calmar la excitación te vas a dar un paseo viendo los yates más suntuosos que te puedas imaginar. Por el paseo todo son flores, policías vestidos de almirante, fotógrafos de prensa, hordas de turistas y banderas por todos lados. Entre cientos de banderas de Mónaco se colaba alguna un tanto extraña, parecida a la de Kenia, y ya cuando la vi en un puesto de recuerdos me lancé: "¿qué bandera es esta?", le dije a la sonriente vendedora. "La de Sudáfrica, claro", me dijo como si debiera ser obvio. Pero la obviedad no es un término absoluto. "¿Y por qué la de Sudáfrica?", y la vendedora simpática me miró como se mira a un idiota profundo y me dijo: "¿sabes que hay una boda, no?". En ese momento supuse que la novia era sudafricana, le dije "ahm", y me fui to digno.
Cada 15 minutos habían salido trenes con dirección a Mónaco durante todo el día, supongo que igual para los que venían desde Italia. Pero el regreso, a las dos de la mañana, no iba a ser escalonado. Miles de personas al mismo tiempo queríamos acceder a la estación. Y para evitar aplastamientos la policía cierra un pasadizo interior y nos hace subir por unas escaleras que bien pensé yo que veía algún infarto en directo.
Al final del recorrido accedías al andén subterráneo bajando por unas escaleras mecánicas y la policía te indicaba que llegaras al fondo (a un lado la pared a otro las vías). Yo estaba en el fondo, medio axfisiao pero seguro, el andén ya estaba más que completo, pero los que bajaban por las escaleras mecánicas no tenían retorno; desembocaban sobre la gente que ya no tenía espacio para moverse, era como echar agua en un vaso que ya rebosa. Las vallas que guardaban la distancia de seguridad con las vías no parecían gran protección, la policía gritó un par de veces ...si llega a venir un tren en ese momento creo que salimos en todos los telediarios, hubiese sido como una estampida de búfalos por el tunel ferroviario. Como no vino os lo tengo que contar yo porque seguro que esto nadie lo ha contado. Así que la orgarnización, digamos que regular.
En el tren, de dos plantas y larguísimo, ibas como en el metro en hora punta. Aplastadito, me puse en la puerta para salir corriendo porque para volver a casa tenía que pillar una de las 12 bicicletas que hay en la estación de Niza. Salí impulsado por la presión de la multitud y me puse a correr a por una bici. Llegué justo cuando quedaban dos, casi al mismo tiempo una chica cogió la última y a los dos segundos llegó su amiga jadeando, y me sonrió como diciendo: "¿no me la vas a ceder?", y le sonreí como pensando: "ni de coña, bonita".

Es admirable lo bien que te sabes mover por el mundo con lo mal que te mueves por la pista de padel jejeeje
ResponderEliminarEntre unos que te llaman patoso, y otros que te quieren partir la cara, esto parece "teleinsulto Luis", y yo tb me animo (además tu no te quedarás callado). Lo de la bici era obvio, despues de la conversación sobre dejar pasar al servicio a una chica, ... la experiencia Rayos UVA con tripi no la conozco, asi que no me hago a la idea del expectáculo. Qué es eso del "Kun" duro?, nos vas a poner negritos bailando?, pos va todo junto(creo).
ResponderEliminarPor puro desprecio al primer comentario solo contestaré al segundo: nadie me ha llamado patoso, no hagas caso a alguien que carece del más mínimo sentido de la táctica y que, sea quien sea, es un poquito cabrón...me da a mi que anda por los mares del sur. Hala, despachao.
ResponderEliminarAh, la foto de la multitud está con todo el zoom puesto y con esto respondo al "medidor oficial de alturas con fotos borrosas".
Bisous.