...y en eso que llegas a la taquilla del Torneo. Los tres como locos intentando vender la entrada, no veas tú que desparpajo idiomático proporciona la cerveza, creo que incluso me oí hablar en alemán, aunque no me entendí. Con altas pretensiones comenzamos la reventa, miras, por si acaso, por si están los de
Callejeros porque esto merece un reportaje.

A los pocos minutos (uno) ya con que te paguen su precio te das por satisfecho. Pero ni eso, con la mayor puja pierdes 4 €. Y en esto que Raquel y yo a punto de cerrar trato cuando Álvaro nos grita que abortemos misión que él ya ha conseguido el éxito total: en vez de vender nuestra entrada acabábamos de comprar otras dos (!). Eso sí, por el irrisorio precio (y a la vez, hiriente para mí) de tres euros. Como de los de
Callejeros ni rastro, haces una foto para inmortalizar el negocio. Danke, Danke, le decimos al pobre hombre que nos ha vendido las entrada a tan ridículo precio. Buen negocio, los tres tan felices p´adentro. Sorpresa, sus entradas solo dan derecho acceso al recinto (lleno de bares) pero no al Torneo. Si te sientes estafado está completamente justificado, somos listos eh?.